¿De qué te has olvidado?

¿De qué te has olvidado?

Siempre puedes molestar generosamente a alguien con esta pregunta.

Molestarlo para que se detenga. Para que pare por un momento el zumbido de la velocidad sin dirección de su mente, para que deje de ocupar su mente con el ruido de los “tendría que”, o los “quiero que”, o los “pensaran que”; y por un momento se conecte con el silencio y el espacio de algo importante que ha olvidado y necesita recordar. Con algo que habita dentro de si mismo, y que es tan obvio, tan importante y tan sencillo que se le olvidó.

Porque todas las respuestas de todas las dudas y todos las cures a nuestros males están ahí, dentro de nosotros esperando que nos dignemos a dejarlas salir y hacer todo el bien que pueden hacer en nuestras vides.

– ¿De qué te has olvidado?

– ¿Que quieres decir? ¿Que se supone que tengo que recordar?

– O, no lo se, nada en particular, solo algo que es tan obvio y tan importante que seguro que pronto lo recordarás y te dará lo que necesitas.

– Ya estas con tus historias …

– ¿Te atreves?

– ¿A que?

– A contestarte esta pregunta y a hacerlo sin prisa.

 

Obviamente cuesta contestar a esta pregunta porque supone poner en duda “como lo estamos haciendo” en nuestras vidas. Supone poner en duda si lo estamos haciendo suficientemente bien. Supone ponernos en duda a nosotros mismos.

Y como parece que el error no está permitido …

Como parece que si nos equivocamos no es para rectificar si no para querernos menos …

Eso es mentira. La única equivocación es dejar de responderse a las preguntas que realmente nos acercan a lo que en verdad somos y queremos, y dejarnos llevar sin ton ni son por la inercia de la prisa y la espuma de los dias.

¿De qué te has olvidado?

Pregunta y abre la puerta.

 

Banda Sonora: http://www.youtube.com/watch?v=17zgrCPEb78