QUE MIEDO ME DA EL MIEDO DE LOS HOMBRES

Que miedo que me da el miedo que nace de la posibilidad de no ser, de no estar o de ser menos.

El miedo que nace de la posibilidad de perder, de no tener, o de tener menos.

El miedo que nace de la envidia, del rencor, o de la comparación.

El miedo que habita en el corazón del que piensa que quizás no sea suficiente, que quizás el otro será mas o mejor o diferente.

 

Que miedo me da ese miedo de los Hombres.

 

Porque es un miedo que no tiene respuesta ni límite.

Es un miedo que no perdona porque no atiende a razones.

Es un miedo animal y crudo que se encadena a las tripas de los hombres y mujeres que temen el rechazo, la pérdida o el futuro dolor.

Es un miedo que no atiende a razones porque no habla con nadie,

porque se apodera de la voluntad y la consciencia y revuelve su cola negra contra todos y contra todo.

Es un miedo que mira con tus ojos y dibuja enemigos en tu puerta.

Es un miedo que construye codicias, alimenta lo cruel y lleva a la guerra.

 

Que miedo me da ese miedo de los Hombres.

 

Es un miedo que se instala en los oídos de los hombres con el rugido de lo incontestable y les grita muy rápido y muy alto todo lo malo que puede pasar,

para que así los hombres no puedan pensar.

Es el miedo que cada día tienen los hombres y que los obliga a morder, escupir, gritar y golpear todo aquello que se interpone en su camino.

Es un miedo cotidiano que hace a los hombres pequeños y  los transforma en seres menos humanos que se esconden y huyen.

Es un miedo que los hace sentir y ser menos. Que los anula y los hace mezquinos y mentirosos.

Es un miedo que los lleva a equivocarse, a provocar dolor, a separarse, a ignorarse, y hacerse mal,

porque sólo así consiguen seguir huyendo y creerse a salvo por un momento.

 

Que miedo me da ese miedo de los Hombres.

 

Porque ese miedo que te susurra en la noche antes de que duermas y te despierta a medianoche con la escusa del peligro. Ese miedo que te hace sudar y te anula el corazón.

Ese miedo que lleva a la ira y al odio. Ese miedo que separa, que hace mal y que paraliza.

Ese miedo es el mismo que tienen los poderosos, y también se apodera de su voluntad y su consciencia.

Y cuando los poderosos tienen el corazón anulado y seco,

Cuando los poderosos escupen y muerden,

Cuando los poderosos separan e ignoran,

Cuando los poderosos golpean y huyen,

Entonces, mas que nunca, me da miedo el miedo de los hombres.

Porque se que golpeará a los inocentes.

 

Que miedo me da el miedo de los hombres cuando lo veo en ti,

porque se que no eres tu quien habla ni eres tu quien grita, pero me duele igual.