lo que te dices, mejor que sea bonito

Si ves a alguien por la calle que camina solo y habla en voz alta (o incluso a gritos) pensarás que está un poco fatal de lo suyo. Que está un poco pa’llá. Entonces te fijarás si lleva el “pinganillo” de los auriculares del celular, y si no los lleva concluyes que, efectivamente está un poquito fatal.

Pero la realidad es que las personas nos hablamos todas a nosotras mismas. Nos comunicamos con nosotros mismos/as, nos decimos cosas. Dependiendo de las pautas y contenidos de estas “comunicaciones internas”, es decir, de los hábitos de comunicación interna nuestro estado de ánimo y nuestra energía se verán afectados en una dirección o en otra.

El lenguaje representa, interpreta y da significado a la realidad, y le da un sentido u otro a lo que está pasando en nuestra vida. Por eso cuidar de nuestros hábitos de comunicación interna, cuidar lo que nos decimos, afectará positiva o negativamente a nuestros resultados y a nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.

Además nuestros cerebro emocional (el conjunto de núcleos que conforman el Sistema Límbico) no tiene filtro para sentir o no sentir lo que nos contamos. Es decir, tu conscientemente puedes saber que lo que te estás contando es una tontería o un disparate de pesimista empedernido, pero nuestros núcleos amigdalinos (el “corazón” del sistema límbico) van a reaccionar emocionalmente en concordancia con la historia que te estás contando.

Por eso te propongo una cosa muy sencilla (se emocionalmente inteligente y practícala con frecuencia, de 4 a 7 tomas diarias): Dite algo bonito, y pon esperanza e ilusión en lo que te dices.

Hazlo ahora, ahora mismo, cuando acabes de leer esta línea, sonríe y di en voz baja para ti mismo/a: “Algo bueno va a pasar.” , y, creyéndotelo a tope, secuestra ese minúsculo sentimiento de alegría para caminar mas ligero en lo que queda del día.

Algunos dicen que esto es como quererse engañar a uno mismo/a. Mejor esto que otras cosas que tomamos para “engañarnos”, no?

Un abrazo