en los días malos, más que nunca.

Dejadme que os cuente una cosa: A veces nos olvidamos de todo lo que hemos hecho y de todo lo que somos capaces. Y infravaloramos lo que hemos conseguido y nos infravaloramos nosotros mismos.

A veces perdemos la esperanza o perdemos el ánimo, y sensaciones o sentimientos poco agradables o poco útiles se instalan en nuestros días.

Y entonces todo parece tambalearse y todo parece pesar mas.

Y es que es verdad que a veces nos sentimos mal de verdad. A veces nos sentimos tristes, perdidos, angustiados, temerosos, frustrados, enfadados, derrotados, sin energía … A veces nos sentimos mal porque la vida parece que es bastante bestia o como mínimo nos trata de forma bastante bestia o incluso injusta.

A veces los días se nos hacen montañas, la gente está insoportable, lo bueno pierde sentido, todo hace subida y no nos aguantamos ni a nosotros mismos. Sólo tenemos ganas de llegar a casa y dormir, o de mandarlo todo al carajo y desaparecer. Si, hay días de estos, hay momentos y temporadas de éstos.

Y también hay ocasiones en que nos ponemos a menudo tan nerviosos que incluso nos cuesta pensar con claridad, que se nos hace un nudo en la garganta que parece que nos hayamos tragado un sapo gordo, y este nervio, esa angustia se parapeta en nuestro estómago y nos convierte en seres asustados que corren de un lugar a otro apagando fuegos y tropezando con cosas (aparentemente) suuuuuper importantes y suuuuper urgentes, todo se convierte en cuestiones de vida o muerte. Y con esta angustia y este agobio nos vamos consumiendo a lo largo del día hasta que llegamos a casa agotados y cenamos cualquier cosa delante de la tele para meternos en la cama y dar vueltas hasta conseguir dormirnos. Si, también hay temporadas de ello y son en verdad un fastidio.

Y entonces buscamos soluciones. Buscamos, buscamos, buscamos algo que pueda reducir esta mala sensación, este malestar, este abatimiento o esta desesperación. Buscamos algo que nos reduzca el miedo, que nos alivie la angustia o que nos de un poco de buen humor.

Pero tendemos a buscar fuera. Tendemos a buscar remedios, ungüentos y bálsamos fuera. Libros de autoayuda que nos den pistas, series de televisión que distraigan nuestra conciencia o fármacos que reduzcan nuestro malestar. Y no es que esté mal, todo tiene su función, su momento y su sentido (siempre y cuando sea con moderación y provisionalmente), pero la verdadera solución y el verdadero ungüento para vivir más feliz y más sanamente, está dentro y requiere un cambio des de dentro.

Todos llevamos dentro la semilla de lo que nos cura, todos tenemos dentro la sabiduría y la capacidad de ser un poco más felices, algo más completos, algo más enteros y para sentirnos más en paz y satisfechos con nuestra vida . Que es única y es sólo nuestra.

¿Estoy diciendo obviedades? Quizás … pero lo que es obvio a veces es invisible a los ojos de la prisa y el desasosiego.

Y es que no hay que inventar nada nuevo, sólo recordar lo que es importante.

Hay bondad en el ser humano, y hay sabiduría y hay capacidad, sólo que hay que detenerse para verla y entenderla; y no dejarse llevar por la inercia y la resaca de aquello que nos resulta más fácil. Porque ese “fácil” al final pasa factura.

Y parte de esa sabiduría y de estas prácticas para la buena vida se han trabajado y materializado en el corpus práctico y teórico de la Inteligencia Emocional y de la psicología positiva.

También está en otras disciplinas, religiones y filosofías lo verdaderamente importante es que todas acaban hablando de cosas bastante parecidas. Acaban hablando de conocerse a uno mismo, de cuidar las relaciones con las personas de nuestro alrededor, del esfuerzo personal, de que el mundo es según te lo explicas, de las fortalezas y las debilidades humanas, del sentido de lo que haces, …

Somos mejores y más fuertes de lo que nos creemos, pero para materializar ese “mejor” en nosotros la mayor parte de las veces requiere un trabajo consciente y una voluntad interna. Como a veces digo, el ser humano puede ser increíble pero para ser increíble hay que currárselo.

Sigue pedaleando, sigue nadando, párate, aprieta el culo y haz algo al respecto.

Un abrazo a todos/as.