Ser todo lo que amas

Nosotros somos la gente. Somos el presente. Y el pasado, y lo que será.

Nosotros somos el potencial y la posibilidad. La vida y la energía.

Y la única evidencia de que algo está vivo es su crecimiento. Que crece. Las cosas vivas crecen.

Y crecen con un propósito y hacia algo. Con un sentido, con una voluntad, con un destino elegido.

Y cual es el propósito? Cual es ese sentido? Pues aquello que amas, aquello que te gusta, aquello que te transforma en la versión mas bonita de ti mismo/a.

Busca, identifica aquello que te hace vibrar, aquello que aporta cosas buenas a tu vida y a la de los demás,

y extiende tus ramas hacia allí. Métele energía, métele ilusión. Y si no encuentras que es “eso” busca, experimenta, relaciónate, no te quedes quieto. Plántate una sonrisa en la cara, aunque sea pintada, y sal ahí fuera para encontrar aquello que amas.

¿Y eso es fácil? Nooooooooo, no lo es. Nadie dijo que lo fuera, pero vale la pena. Vale la pena y tener las gónadas y el coraje para sonreír hasta que no duela.

Dicen que un nuevo hábito tarda 21 días en afianzarse y convertirse en parte natural de nosotros. Eso se explica porque es la mediana de tiempo que tarda nuestro cerebro en incorporar suficiente mielina (substancia que recubre las conexiones entre neuronas, y que aumenta la capacidad de conductividad eléctrica entre neuronas) como para que esa nueva circuitería sea mas eficiente que la vieja, y por tanto el nuevo “camino preferido” para los impulsos eléctricos que circulen por es parte del cerebro.

El resultado es que somos lo que pensamos, vemos lo que pensamos, y hacemos lo que pensamos. Si piensas diferente, con el tiempo, sentirás diferente y obtendrás resultados diferentes (presumiblemente mejores si se acercan a aquello que quieres ser, a aquello que te gusta, que amas).

Por eso os animo a que probéis la siguiente receta:

  1. Dedica una semana a fijarte y identificar en aquello que te gusta y que amas.
  2. Dedica un día a definir que puedes hacer para hacer mas, mejor o ser mas esa cosa que amas y quieres en mayor medida en tu vida (escríbelo y guárdatelo en la cartera. Es tu mapa del tesoro).
  3. Escoge un nuevo hábito (por pequeño que sea) que te acerca a eso que quieres, y escríbelo (escríbelo detrás del mismo papel que el mapa del tesoro).
  4. Dedica 21 días a hacerlo cada día (lleva la cuenta y el control para hacerlo cada día. Un papel en la nevera servirá. Esto va de papelitos ya lo veis).
  5. Al cabo de 21 días … a ver que ha pasado.

Procura que lo que escojas sea algo que quieras tanto, que ames tanto, que sea tan importante para ti que te resulte casi imposible olvidar que todo el esfuerzo que estás haciendo vale 1000 veces la pena, y sólo de pensarlo ya te haga sonreír.

Después de 21 días es mas que probable que ese hábito ya forme parte de ti y te empuje a seguir creciendo, como un pequeño motorcito que sumara fuerzas para llevarte allá donde quieres ir, para sentirte como te quieres sentir.

Conviértete en todo aquello que amas. Y mientras tanto … baila 🙂