ESCUCHANDO A “EL DE EN MEDIO”

El cuerpo nos da la respuesta, nos da el feedback, nos da la razón cuando actuamos. En coherencia con lo que somos, sentimos y creemos.

Parece que cuando estás haciendo algo que te pertenece, que te es propio, que lo estas haciendo como de verdad crees que se debe hacer, parece que no tienes límites, que te expandes, que fluyes, que parece fácil.

Ahí estás en tu coherencia. En tu velocidad y en tu camino.

Haciendo algo que sabes hacer, y haciéndolo tal como crees que es la mejor manera de hacerlo.

Eso realmente eres tu en una de tus mejores expresiones, en una de tus mejores versiones.

Y da igual lo que sea que estés haciendo. Da igual si estas preparando una comida. Si estas escuchando a alguien. Si estas preparando un informe. Si estas paseando. Si estas arreglando la casa. Dando una clase. En una reunión de trabajo. Conduciendo o haciendo una hoja de cálculo.

Si estas haciendo algo, y estas ahí, presente y lo estas haciendo bien, el cuerpo te da la razón.

Si escuchamos a nuestro cuerpo este nos da las señales para actuar de la mejor forma, para frenar, para acelerar, es como el piloto automático de un avión que le envía instrucciones constantemente para que vaya corrigiendo su rumbo y llegue a destino y en la hora.

Instinto, intuición, corazón, corazonada.

Cuerpo y mente a veces no están de acuerdo, uno dice una cosa, el otro dice otra, el uno a veces tira para un lado y el otro para otro,

me tengo que levantar, quiero seguir durmiendo;

quiero comerme ese postre, pues no deberías;

quiero salir corriendo de aquí, pues tienes que quedarte porque el que esta hablando es tu jefe y es el que te paga;

me quiero marchar, no puedes abandonar ahora;

me gusta tanto esta persona, esta persona no te conviene;

esto es absurdo, si pero es lo que hay así que apechuga;

un día de estos me largo, y a donde vas a ir?

Cuerpo y mente.

Razón y corazón.

Intuición y argumentación.

y os digo una cosa la razón la tiene “el de en medio”, que somos nosotros en nuestra misma mismidad.

Lo que intento hacer para “escuchar al de en medio”:

1) Comer bien. Cuidar la alimentación. Gran parte de lo que somos depende de que nos ponemos dentro del cuerpo para funcionar.

2) Moverme. El cuerpo esta hecho para moverse, para ejercitarlo, para usarlo. Procuro dedicar un tiempo a dejar que el cuerpo se mueva.

3) Cuidar con ternura.

4) Descansar suficiente.

5) Pedir ayuda y dejarme ayudar.

6) Cultivar las relaciones personales y sociales. Comunicarme y escuchar con todo y con afecto. Estando allí. Sin pretender y sin prisas.

7) Seguir aprendiendo. No dejar nunca de querer entender, de buscar, de tener curiosidad. Nuestro cerebro y nuestro espíritu lo necesitan. Como una planta necesita el abono para crecer, nuestro cerebro necesita de nuevos conocimientos para funcionar plena y felizmente. El conocimiento libera, aumenta la perspectiva, emociona, mueve, motiva. Y no me refiero sólo al conocimiento que da una clase, un libro, un texto o una conferencia, me refiero también al conocimiento que da estar atento cada día a lo que sucede a nuestro alrededor.

8) Reírme. Aunque me cueste. Por favor riámonos, y si puede ser riámonos con otras personas. La vida esta llena de chistes. Sólo hay que pararse a mirar. Continuamente están pasando cosas graciosas a nuestro alrededor, e incluso en nuestro interior. El humor nos hace libres y abre nuestras mentes (porque reduce los niveles de cortisol y aumenta la actividad del hemisferio izquierdo del cerebro (el hemisferio optimista).

9) Observar a mi alrededor. Mirar con atención. Como si fuera una película, como si no estuviera ahí ni yo ni mis pensamientos, ni mis prisas, ni mis “tengo que”, ni mis dudas, ni lo que me preocupa, ni el Facebook, ni el Twitter, ni el Youtube, ni la madre que parió al … Mirad alrededor y descubrid sin juzgar ni esperar nada. Cuando lo consigo es como orillarse en un silencio que es presente y claro. Casi diría que feliz.

10) Elegir un momento del día para parar. Un momento nada mas. 10 minutos de mi día, ir a un sitio, rincón o escondrijo donde no me interrumpan. Sentarme un poquito cómodo. Silenciar llamadas, pongo el crono del móvil en 10 min. pulso la tecla para que empiece a andar, cierro los ojos y respiro profundamente … y me desaparezco. En esos 10 min no tengo que hacer nada. No me muevo, no me rasco, no abro los ojos, … tan sólo respiro y visiono las caras sonrientes de personas que conozco. Amigos, familiares, conocidos, compañeros, saludados, gente que veo cada día, gente que veo de vez en cuando, gente que ya no veo, incluso gente famosa si me da por ahí.

Y durante esos 10 minutos presto atención a mi respiración mientras voy viendo gente sonriente.

Esta simple rutina me cambia la energía y me dispone en otro estado mas productivo y proactivo. Vamos, que me calma y me da ganas.

No siempre lo consigo, mas que nada porque a veces en el día hay mucho ruido, y uno se olvida. Pero cuando lo pongo en práctica el de en medio habla alto y claro.