Coaching profesional vs Coaching de boatiné

Hoy me han avisado de que en TV3 dedicaban un espacio de “els Matins a TV3” (un programa de tertulia matutina) al tema del coaching.

Como implicado y interesado en el tema me he hecho un huequecito para ver que decían.

Madre mia!!

La presentadora ha acabado preguntándole a una cliente de coaching que si después de realizar un proceso de coaching ella podía ser coach (¡!¿?). Eso es como preguntarle a un paciente de terapia que si después de hacer terapia puede ejercer como terapeuta.

No contentos con esto va y una contertulia le pregunta a la coach si ella tiene un coach personal para ella misma, a lo cual responde que no le hace falta, que seria absurdo porque ella ya tiene las herramientas. Pero vamos a ver señores un psicoterapeuta, si en un momento dado necesita ayuda profesional ¿se va hacer el mismo/a las sesiones de psicoterapia?

Parece que esto del coaching es como cuando a mediados de los 90’ se preguntaba “¿estudias o diseñas?”

Pues hoy lo mismo: ¡cualquiera puede ser coach! Basta un cursillo de fin de semana un poco de sentido común y ale! profesional!

Vamos a ver señores y señoras, el coaching es una profesión relativamente nueva en nuestro país, pero en Estados Unidos y en otros países de la UE es una profesión reglada que sólo pueden ejercer las personas suficientemente preparadas y acreditadas por titulaciones superiores.

El coaching es, permitidme la expresión, un “currazo” (mucho esfuerzo). Requiere formación, dedicación, y método. De lo contrario lo que sucede es que el cliente acaba mas desorientado y perdido de lo que estaba, sus resultados no se sostienen en el tiempo, y acaba por vilipendiar el coaching como algo que no le ha servido mas que para airear angustias y pasar el rato.

El coaching es método, son objetivos, es compromiso y son resultados. Y para eso hay que “currarsela” (trabajarsela) mucho tanto por parte del profesional del coaching, así como por parte del cliente del servicio.

Y con todo el bien y el desarrollo que puede aportar esta profesión, tanto personal, profesional como socialmente, en tiempos de cambio y re-adaptación, no es nada bueno que se la trate como si fuera punto de cruz o hacer sudokus (con todo mi respeto por las dos actividades las cuales no se hacer ni mucho menos domino).

Cualquiera puede plantar una planta pero no cualquiera es jardinero profesional.

Cualquiera puede pintar una pared pero no cualquiera puede pintarte un piso entero como lo hace un profesional.

Cualquiera puede charlar un rato pero no cualquiera puede hacer el acompañamiento profesional a una persona que desea realizar un cambio o una mejora sustancial en su vida personal o profesional.

Un poquito de por favor.