9 maneras de trabajar con personas que no te gustan


Nota: este post está inspirado en el que publica Richard Feloni en el Business Insider.

Todos y cada uno de nosotros/as, idealmente, querríamos trabajar siempre con gente agradable y con la que sea fácil tratar y trabajar. Pero esto, obviamente, no siempre es así. Algunas veces nos toca trabajar con personas que quizás no son de nuestro agrado, que nos resulta molestas, que nos hacen sentir incómodos, o que incluso nos caen mal! Pero resulta que:

a)     Muchas veces no podemos elegir a las personas con las que trabajamos (o por lo menos no a todas). Dicen que no elegimos a nuestros padres, pues tampoco elegimos muchas veces con quien tenemos que trabajar.

b)     Puede ser que esa persona sea buena (o muy buena) en su trabajo, y que incluso no sería deseable que saliera de tu equipo o de la empresa porque aporta buenos resultados al conjunto.

Entonces por tu bien, y por el bien del resto del equipo es necesario que aprendas manejarte con estas personas que te resultan “molestas”, y así disminuir el impacto que puedan tener en tu rendimiento y tu salud, y el impacto que tu puedas tener en su rendimiento y su salud.

Aquí siguen 9 formas de establecer una buena relación de trabajo incluso con las personas que te cuestan mas.

 

1. ACEPTA QUE EL HECHO DE QUE A TI CIERTA PERSONA TE RESULTE MOLESTA NO QUIERE DECIR QUE LO SEA PARA TODO EL MUNDO.

Que una persona no te caiga bien, te resulte molesta, irritante o cargante no quiere decir que lo sea siempre ni para todo el mundo.

Es mas, puede que sea una persona considerada como maravillosa, entretenida y de buen trato por otras personas.

Por tanto la molestia siempre está en el ojo del que mira, y cuando se trata de cómo “nos sientan” determinadas personas siempre somos total y absolutamente subjetivos y parciales.

Las personas son como la comida: a unos les sienta bien una cosa y a otros otra.

Aunque estaríamos de acuerdo en que hay ciertas personas y ciertas comidas que son mas del agrado general que otras.

 

2. ACEPTA QUE NO TENÉIS PORQUE SER AMIGOS NI PORQUE CAEROS BIEN. TRABAJÁIS JUNTOS Y YA ESTÁ.

Cuando somos adolescentes hay cierta tendencia a querer caer bien a todo el mundo. Existe esa “ilusión” de poder ser aceptado y queridos por todos. Pero sucede que la vida no es así: hay gente con las que nos llevamos mejor, con otros regular y con otros sencillamente nos resultan insufribles.

Es importante (si no imprescindible) saber poner una “distancia de seguridad emocional” entre tu y estas personas. Porque si tenemos que llevarnos bien y caernos bien con todo el mundo, y de eso depende nuestro “bienestar emocional” en el trabajo, vamos a conseguir 2 resultados:

–        Vamos a dedicar mucho tiempo a “intentar gustar” (y vamos a acabar agotados).

–        Va a afectar a nuestra autoestima y nuestro ánimo porque no le podemos gustar a todo el mundo todo el rato.

De hecho demasiado “buenrollismo” tampoco es bueno para el funcionamiento del equipo. Como dice el profesor Robert Sutton en el Harvard Business Review : “Desde el punto de vista del rendimiento que te guste demasiado la gente con la que trabajas puede resultar un problema.” A veces un poco de “fricción” puede ayudar al equipo a replantearse ciertas formas de funcionamiento (aunque sólo sea por el sano ejercicio de confrontar puntos de vista).

 

3. DESCUBRE PORQUE ESA PERSONA TE MOLESTA. DESCUBRE EL CLAVO QUE TE PINCHA.

¿Te molesta como habla? ¿Te resulta demasiado agresivo/a? ¿O quizás demasiado pasivo?

Cuando logras identificar exactamente que es lo que te molesta o te irrita de estas personas, entonces y sólo entonces puedes encontrar la manera de relacionarte con ellos/as de una forma constructiva y segura.

Es fundamental tener en cuenta que tu no vas a poder cambiar a la otra persona, lo único que puedes cambiar es la forma que tu tienes de relacionarte con este compañero de trabajo, superior o colaborador.

 

4. MANTÉN UN TONO POSITIVO CON ESTA PERSONA.

A todos nos gusta gustar, por eso es importante que, incluso con esa persona que te molesta o no te cae bien, mantengas un tono cordial y correcto.

¿Falsedad? No, inteligencia. Porque tener una actitud desaprobatoria, distante o incluso hostil con esa persona no ayuda a nada. Al contrario, sólo reforzará tu sensación de incomodidad y además no te dejara (ni a ti ni a la otra persona) focalizaros realmente en la tarea.

Por tanto, mantén buena cara y buen trato, no alimentes el monstruo!

 

5. FÍJATE EN LO QUE APORTA ESA PERSONA AL EQUIPO.

Si consideras que esa persona es un profesional que aporta valor al equipo, y que por tanto no es una buena idea ignorarlo o evitarlo, entonces presta atención a lo que aporta como profesional, en lugar de fijarte en lo que te molesta de el/ella.

Por ejemplo, si has ido chocando con sus “peculiaridades”, intenta ver como esas peculiaridades pueden ayudar de alguna forma a aportar mejores resultados al equipo. Por ejemplo, aquellos que van de “triunfadores” o de “sobrados” quizás puedan manejar mas volumen de trabajo, o quizás quieran asumir mayores retos.

Observa como esas peculiaridades pueden ser oportunidades para el conjunto del equipo.

¿De que forma que esa persona sea “así” puede contribuir a unos mejores resultados del equipo?

 

6. APRENDE ALGO DE ESA PERSONA.

Todas las situaciones en la vida y todas las personas que nos encontramos, absolutamente todas, son una oportunidad para aprender algo.

¿Qué puedes aprender de esa persona?

¿Qué puedes aprender del hecho que te irrite tanto esa persona? ¿Qué te dice eso de ti mismo?

 

7. SE ASERTIVO/A.

O lo que es lo mismo, se amable, respetuoso y firme cuando tengas que decir que algo no te parece bien, o que no estás de acuerdo con algo. Y sobretodo dilo desde la objetividad y la neutralidad.

¿Cómo podrias decir lo que vas a decir pero que no suene como una rabieta ni como un ataque, y que además deje puertas abiertas para la solución? No es fácil verdad? Por eso hay tan poca gente asertiva.

 

8. PRUEBA A TRABAJAR CODO CON CODO CON ESTA PERSONA.

Al contrario de lo que podríamos pensar los estudios demuestran que cuando las personas trabajan conjuntamente en proyectos difíciles, o que suponen un gran reto, se crean lazos de afinidad y aprecio mutuo entre compañeros de trabajo.

Cuando ves a otra persona empujando en la misma dirección que tu, y le das la oportunidad de dar lo mejor de si, es muy probable que empieces a verlo con otros ojos, y te empiece a caer mejor. Entonces algunos de los rasgos que antes te parecían molestos ahora te parecerán sólo peculiaridades de la persona.

 

9. OBSERVA COMO LOS DEMÁS SE RELACIONAN CON ESA PERSONA

Fíjate en como otros compañeros se manejan con esa persona. Quizás te des cuenta de que estás chocando con esa persona por algún “mal habito” de comunicación o de interacción que tienes con esa persona.

Por ejemplo, si cada vez que interactúas con esa persona te pones tenso/a y a la defensiva, eso también activa ciertos mecanismos en la otra persona. Si te fijas en como los otros se posicionan, de que manera, con que actitud, incluso la forma de hablar que tienen los otros con esa persona; puede ser que identifiques que patrones de comportamiento, que “reacciones” tuyas pueden estar alimentando una relación difícil. Entonces puedes probar otros hábitos de interacción.

Haz una prueba: cuando mañana esta persona que te incomoda o te inquieta entre en la habitación piensa lo siguiente: No hay razón para ponerse nervioso/a así que me voy a relajar y voy a observar como puedo interactuar desde la calma y la aceptación. A eso súmale tener en mente que no es algo personal. Y después ponle un poco de humor, tomándote a ti mismo/a un poco menos en serio.

Si haces esto muchas veces igual te sorprendes en positivo 🙂